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La mayoría de webs fracasan por esto (y saberlo te hará ganar más dinero)

Voy a tirar de historia un momento y volvemos al presente. El 12 de marzo del 89 un señor llamado Tim Berners (”Tim” para los colegas) nos cambiaría la vida inventando el protocolo HTTP. Es decir, fue el inventor de lo que hoy día conocemos como página web. Casi nada. Te presento a Tim (FOTO) […]

Voy a tirar de historia un momento y volvemos al presente.

El 12 de marzo del 89 un señor llamado Tim Berners (”Tim” para los colegas) nos cambiaría la vida inventando el protocolo HTTP. Es decir, fue el inventor de lo que hoy día conocemos como página web. Casi nada.

Te presento a Tim

(FOTO)

Han pasado más de 30 años y seguimos cagándola diseñando páginas web. No lo digo yo, es pura estadística: según HREFS (estos entienden un rato de esto) el 90.63% de páginas web indexadas en Google no tienen tráfico.

Parece ser que para muchos lo de diseñar webs que funcionen es como aquella asignatura pendiente que no había manera de aprobar. Pero en este caso no es el profe, no es la materia, tampoco eres tu.

El culpable es de internet, los gurús y las modas

… y de los clientes (a veces)

En internet todo es fácil, barato y cuanto menos… gratis

Si algo hemos aprendido es que ganar dinero por internet no es tan fácil como pensábamos. Son muchos los que se han pasado horas en YouTube suguiendo tutoriales y preguntando en foros como lograr X diseño o posicionar una palabra clave en particular.

Posicionarse en las primeras posiciones en Google no es fácil, ni es barato, ni es rápido. Tampoco vender a través de tu tienda online o tener tantas visualizaciones en YouTube que puedes vivir de ello.

Emo sido engañado

Viendo las estadísticas, es normal caer en depresión y abandonar el proyecto en medio del desierto. Nadie lo visita, no genera negocio… ¿para qué dedicarles horas?

Es como pagar la cuota del gimnasio y no pisarlo nunca. Por desgracia, el hecho de estar apuntado no te pone en forma.

Pero vamos a ver los motivos y ya que estamos, cómo puedes resolverlo.

Pero a ver, ¿por qué fracasan las páginas web?

No se le da la importancia que se merece

Una web es un vendedor 24x7.

Una herramienta que te permite comunicar los beneficios de tu producto o servicio a potenciales clientes. Debe poner dinero en tu bolsillo, no a la inveresa.

Además, no te lo vas a creer, la puedes actualizar y todo el mundo ve los cambios al instante (esto duele especialmente a los comerciales de Powerpoint)

Para que esto funcione, es necesario preparar los cimientos:

  • Definir un único objetivo
  • Tener claro a quién le vendes (tu público potencial)
  • Redactar un argumentario de ventas potente y convincente (copywriting)
  • Diseñar una estrategia de captación de tráfico (SEO, SEM, Redes sociales…)
  • Preparar el recorrido teórico del usuario (navegación)
  • Tener claro qué métricas definirán el éxito o el fracaso (conversión)

Hay más, muchas más. Pero sin esto, un proyecto web será un coche sin luces en medio de una autopista en plena noche: invisible.

Te preocupas por el color de los botones, pero el titular…

“¿El titular? Tu mismo, uno que quede bien. Que sea corto y original”

Incluso las empresas profesionales de diseño web suelen tener un proceso similar a este:

  1. Te preguntan cuántas páginas necesitas (ni que lo fueras a saber)
  2. Si tienes textos i fotografías (ellos no suelen escribir por tí)
  3. Te presentan ejemplos de otras webs bonitas para que elijas el estilo
  4. Recibes el diseño y una breve guía de uso (en el mejor de los casos)

Falta algo imprescindible: la estrategia.

Raramente se habla de objetivos comerciales (es decir, de VENDER), de público objetivo, de competencia, de valores de marca o de palabras clave.

Muestras orgulloso tu nueva página web a amigos, familiares y clientes. Pero tras el pico inicial de visitas, llega el vacío. La soledad. La pérdida.

No quieres una web, quieres vender más. Y cuanto antes lo admitas, mejor

… pero claro, no es fácil. Sabes que no es fácil.

(Recuerda que solo lo consigue uno de cada diez)

Pero ningún empresario o emprendedor hace una web por diversión. Quiere vender, quiere convencer a sus potenciales clientes de su producto y quiere meter dinero en el banco. Lo curioso es que cuando lo pregunto las respuestas suelen ser del tipo…

“Quiero tener más visitas”

Los más aventajados dicen cosas como…

“Quiero recibir peticiones de presupuestos”

“Quiero que vean lo que hago y me llamen pidiendo más información”

Es decir, quiero vender.

Es importante, ya que según el objetivo que persigas, la web tendrá un diseño único y unas funcionalidades específicas. Por lo tanto, para garantizar que tu web atraiga potenciales visitas y los convierta en clientes, es imperativo diseñarlo con el objetivo de ventas en mente desde el principio.

Si no investigas a fondo tu cliente ideal, no venderás. Seguro.

Cuando era director de márketing hacía muchas cosas, entre las cuales el diseño de piezas gráficas para ferias, o lo que es lo mismo pero suena menos sexy: folletos.

En estos trozos de papel había que poner los servicios que ofrecía la empresa. ¿El problema? Que eran muchos, y estaba instaurada la creencia de cuanto más mejor. La idea era que al ofrecer tantos servicios distintos, algo caería por pura estadística.

La lógica nos dice que debería ser así.

Pero somos humanos. Y la lógica no nos pilota, aunque así lo creamos.

En diseño, la Ley de Hicks establece que el tiempo para tomar una decisión aumenta según el número de opciones y su complejidad. Además, añadir todos esos servicios “extra” al lado de la estrella del baile, es equivalente a vestir de blanco a las damas de honor de una boda.

Sin conocer (muy bien) a tu público objetivo, ninguna estrategia funcionará.

No funcionará el posicionamiento orgánico en Google

No funcionarán los artículos en redes sociales

No funcionará el canal de YouTube

… tampoco la newsletter

Los motivos son claros: sin tocar la emoción, no hay acción.

Piénsalo.

Es el equivalente a intentar vender bañadores a ciudadanos de la Antártida. No lo necesitan, no les importa y no les aporta ningún beneficio. Puedes ser el mejor bañador del mundo, el más cómodo y tener un precio genial.

Da igual. No importa.

Si estás pensando en diseñar de nuevo tu web, lo mejor será que empieces a pensar como un francotirador y dejes de lanzar bombas a todo lo que se mueve en el mercado. Los productos o servicios ofrecidos o vendidos por expertos son sinónimo de calidad, fiabilidad y alto valor.

Esto aplica a páginas web o a cualquier ámbito empresarial.

Sin investigación (y copywriting) el fracaso está garantizado

Así de claro.

Nos ponemos muy pesados con esto (hablo en plural porque incluyo a mi copywriter de cabecera), pero no se puede hacer una web que venda sin una investigación previa.

Cuando un cliente nos paga más de 5000€ por un proyecto sabe que no está comprando una simple web. Es más, sería un insulto empezar hablando de diseño y no de sus aspiraciones empresariales i/o económicas.

¿Cómo empezamos? Investigando

Y lo dividimos en dos fases.

Investigación interna, donde entendemos a fondo el negocio del cliente (cliente ideal, miedos, aspiraciones, objetivos, amenazas, fortalezas…) e investigación externa (mercado, competencia, deseos y puntos de dolor)

Esto es tan extremadamente útil que hasta el mismo cliente se sorprende. Las buenas preguntas obligan a exprimir el cerebro. Sin distracciones. No whtasapps, ni twitters, no llamadas.

Pensar. Mucho. Muy a fondo.

Cuando tenemos toda la información…

  • Sabemos qué busca el cliente
  • Tenemos claro cómo le tenemos que hablar (tono)
  • Conocemos lo que le hace feliz, y lo que le impide dormir
  • Cuanto está dispuesto a gastar
  • Cuales serán sus objecciones y cómo resolverlas

Con esto, elaborar una página web que estimule el cerebro del futuro comprador es infinitamente más fácil, rentable y efectivo.

El diseño, sin estrategia, es simplemente arte.

Siempre pongo el mismo ejemplo.

Muchas personas “alucinan” con las pasarelas de moda. Vestidos con formas imposibles, tejidos escasos y combinaciones inauditas.

Impresionan. Pero no son funcionales.

La mayoría de personas no las entiende, no las compran, y no las visten. Y lo mismo pasa con los diseños de una web. Haz la prueba.

  1. Contrata un diseñador web amante de lo disruptivo
  2. Pídele algo totalmente rompedor y espectacular visualmente
  3. Publíca la web y indéxala en Google

Tus amigos alucinarán. Tus empleados te felicitarán. Tu competencia te odiará.

… pero los pedidos no llegarán.

¿Cómo resolverlo? Pensando como un pescador (de los de verdad, no dominguero). Usa un tipo de cebo u otro en función del pez que quieras pescar, nunca al reves.

Resumiendo, para tener una web potente de verdad necesitarás (como mínimo) …

  • Un planificador de estrategias de venta
  • Un diseñador y/o desarrollador web
  • Un copywriter

Para ganar dinero, hay que invertir dinero

Hablemos de precios, de pagar poco y de expectativas realistas.

En el mercado hay seis grandes categorías de precios cuando se trata de diseño web.

  • 0€ a 1000€ - Diseños facilones basados en plantillas
  • 1000€ a 1500€ - Mayor personalización visual, pero sin estrategia
  • 1500€ a 3000€ - En reuniones, se debería hablar de resultados.
  • 3000€ a 5000€ - La prioridad es la estrategia y el copywriting.
  • 5000€ a 10.000€ - Estrategia, copywriting y branding.
  • +10.000€ - Lo anterior, pero añadiendo funcionalidades técnicamente avanzadas.

Obivamente es una estimación.

Yo solo acepto proyectos a partir de 3.000€ por una razón muy simple: nos puedo diseñar sin tener en cuenta el objetivo comercial y los deseos del cliente final.

Soy incapaz. Me pone nervioso. Siento que pierdo mi tiempo y el del cliente.

No dar prioridad al SEO (y pensar que es barato)

Vamos a dejarlo claro: el SEO no es barato, ni es rápido, ni es fácil.

Cada dia que pasa hay más contenido en Google, más competidores y resulta más difícil posicionar un contenido de calidad. Por si fuera poco, hay varios factores que lo complican.

Conocerlos te permitirá identificar si el diseñador web o agencia que hará tu proyecto tiene suficientes conocimientos para garantizar el éxito.

Veámoslos.

Proyectos web recién nacidos

El peor escenario, ya que necesitarás un mínimo de 6-12 meses para que Google te tenga en cuenta. Cuando nace un dominio, Google lo valora y lo indexa siempre y cuando cumpla los mínimos (que no son pocos). Cuanto peor sea el contenido, más tiempo tardará en aparecer en sus resultados.

En SEO hay un término llamado autoridad de dominio, que es una especie de puntuación e indica qué tanto relevante es tu web. ¿Cómo se gana autoridad?

  • Tiempo (más antiguo, mejor)
  • Calidad y cantidad de contenido (un post de 300 palabras en tu blog no sirve, lo siento)
  • Velocidad de la web (conozco páginas que están caiendo por culpa de esto)
  • Enlaces entrantes (otras webs de calidad que enlazan a tu proyecto)
  • Optimización técnica de la página (buenos etiquetados, estructura lógica, sitemap…)

Proyectos web que ya tienen tráfico

Ante un rediseño o mejora de la web hay que priorizar no perder tráfico ni romper los enlaces entrantes. Por lo tanto, realizar una auditoría previa es IMPRESCINDIBLE. Hay que saber qué páginas tienen más tráfico, el motivo y cómo mantenerlo.

Para realizar esta tarea utilizo múltiples herramientas, entre las cuales están las gratuitas (Google Search Console y Google Analytics) de pago (SEMRush, HREFS, Screaming Frog).

En proyectos de alta complejidad con muchas páginas o comercios electrónicos, trabajo conjuntamente con mi buen amigo Edu, uno de los mejores especialistas en SEO de España.

Uno no puede estar en todo…

No contratar al profesional adecuado

Como te decía, el SEO cuesta dinero y los motivoso son varios:

  • Requiere experiencia y elevado conocimiento técnico
  • El riesgo que asume es elevado (si se pierde tráfico, es su culpa)
  • Casi seguro invertirá mucho tiempo en tu proyecto (cada caso es diferente)
  • Las herramientas de pago no son baratas (la mayoría rondan los 100€ al mes)
  • Son figuras cada vez más cotizadas, y los buenos, escasean.

Si vas a contrar un diseño (o rediseño) para tu web y quién tienes delante no domina el SEO, o no le da importancia, huye. Si tu proyecto es de nueva creación, te aconsejo contratar (como mínimo) un estudio de palabras clave de tu sector para empezar “con buen pie”.

En cambio, si tu proyecto ya tienen tráfico y quieres crecer de verdad, la inversión mínima mensual en SEO casi seguro rondará los 500€ - 1500€

No dar prioridad al contenido y delegar los textos a cualquiera

Hay una frase que reina por encima de todo en Google: “El contenido es el Rey”

Y por si fuera poco, el usuario es cada vez más exigente y detecta rápidamente un texto genérico y sin personalidad. Cuando un usuario visita la web, tienes 5 segundos para captar su atención.

¿Cómo hacerlo?

  • Com un buen titular
  • Con una web rápida
  • Con un diseño funcional y cómodo (que no espectacular)

El primer punto es el gran olvidado. Y si el usuario no lee el titular, no leerá el subtítulo, ni el texto.

PRIMERO LEERAS ESTO

Después esto. Y si te convence…

Continuarás aqui.

¿Quién debe hacer los textos de la web?

Si te lo puedes permitir, contrata a un copywriter.

Cuidado, no confundas la figura del copy con la del redactor de contenidos. Son diferentes.

El primero vende, el segundo informa.

La escritura persuasiva te permitirá conectar (de verdad) con tus clientes a nivel emocional y los llevará de manera natural a tomar acción. Exacto, la acción de tú quieres que haga (agendar una reunión, rellenar un formulario, dejar su email, comprar un producto…)

Recurda que sin conexión emocional, no hay acción.

Un buen especialista en copywriting te hará muchas preguntas para conocerte bien a tí, a tu empresa y a tu público objetivo. Y según esto, te redactará unos textos acorde a tu marca y tu forma de ser o expresarte.

Primero se redacta, y luego se diseña. NUNCA es al revés.

El diseño web puede variar mucho en función del contenido de la web. No es lo mismo dibujar una página web con mucho texto que otra con poco texto. Tampoco necesitarán el mismo nivel de elementos decorativos (logotipos, fotografías, etc).

Por cierto, un buen diseñador web no redacta textos. No es su trabajo.

¿Te gusta escribir? ¿Se te da bien? ¡Genial! hazlos tú, pero deja que un copywriter los revise. Esta figura (como el especialista en SEO) tiene muchos conocimientos de neuromarqueting, ventas y persuasión. Esto hace que pueda aplicar técnicas que no se ven a simple vista, pero que activan palancas en la mente de la gente.

Les invitan a imaginar, a reir, a estresarse y a tomar acción.

Invierte en copywriting.

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